¿Por qué en la plaza no pero en el estómago sí?

antitauromaquia, derechos de los animales, carne.

Dibujo de Pawel Kuczynski.

Nadie con dos dedos de frente sería capaz de disfrutar del sufrimiento ajeno. Que el disfrute personal de alguien dependa de la desgracia de otro solo puede significar dos cosas: que su existencia es tan pobre que necesita ver otra aún peor para consolarse, o que su mente es tan simple, básica y, en resumen, inútil (por que no sirve para otra cosa que para dar el coñazo) que es incapaz de sentir el más mínimo atisbo de empatía o de plantearse un poco si lo que desde siempre le han dicho que está bien lo es de verdad. Vaya, lo que viene siendo un retrasado de toda la vida.

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