El caso aislado de difteria y la propaganda del miedo.

Vacunas obligatorias

El miedo es muy poderoso, un instinto básico para nuestra supervivencia y un obstáculo en nuestra vida. El miedo nos impide ver y oír. Por miedo no nos atrevemos a seguir nuestros sueños, a decidir, a equivocarnos. Le quita el sueño a los niños y la libertad a los adultos. El miedo es control.

La medicina y las empresas que viven de ella nunca habían sido puestas en duda tanto como como en estos últimos años. Desconfiar de ellas habría sido impensable tiempo atrás. Sin embargo, los profesionales que las controlan también son humanos, pueden cometer fallos, pero hasta ahora esos fallos no salían a la luz tan fácilmente, porque la industria de la salud tiene mucho poder, y no quieren perderlo. Por “suerte” estamos en la era de la información, ya casi nada es privado y dentro de poco los secretos pasarán a formar parte del pasado, una palabra arcaica. El debate de la medicina y las vacunas está en su punto álgido, ahora conocemos (casi) todos los errores. Y cada vez son más los padres que decicen no vacunar a sus hijos, los niños sin vacunar en España son ya un 5% y subiendo. El caso reciente y aislado de difteria ha conmicionado a toda la población, las vacunas se han disparado y el país entero acusa a los padres del niño enfermo de “monstruos insensatos”. Sin tener en cuenta el dolor que están pasando y que en el momento de no vacunar a su hijo, lo hicieron pensando que era lo mejor para él. Puede que se equivocasen, porque decidieron sin miedo.

Justo cuando más trapos sucios salen a la luz se produce este caso y la noticia se propaga por todas partes. El niño coge la difteria como podría haber cogido cualquier otra enfermedad mortal. Desde luego, le ha venido genial a los argumentos contra los “anti-vacunas”. Se plantea ahora la posibilidad de hacer las vacunas obligatorias e incluso hay una campaña en Change.org con miles de firmas, esta gente está olvidando un derecho fundamental de todos los ciudadanos: la libertad de decidir. Es el negicio del miedo.

Si hiciéramos las vacunas obligatorias, estaríamos delegando en otros nuesta responsabilidad sobre nuestra salud, sin tener en cuenta los errores que puedan cometer. Porque ya nadie habla de las 3 muertes y las 700 reacciones adversas que jóvenes y niñas sufrieron cuando el nuevo remedio contra el virus del papilona humano se empezó a aplicar casi sin preguntar. Nos informaron de sus beneficios pero no se sus efectos secundarios. No pudimos decidir esa vez, y nos costó tres vidas. Si alguien tiene que equivocarse sobre nuestra salud, seamos nosotros.

Sólo unas preguntas. Si no extistiese este debate sobre la vacunación, ¿habría tenido la noticia tanto bombo? ¿Dónde están las noticias sobre las vacunas fallidas? Y, ¿dónde se han metido el ébola, la gripe A, y las vacas locas que nos iban a matar a todos? ¿Cuál será la próxima epidemia que nos llevará a la extinción el año que viene?

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